
Los denominados procesos cognitivos básicos o inferiores, son los que están relacionados con la captación y mantenimiento de la información. No hay ningún procesamiento complejo.
Estos son los principales procesos cognitivos básicos:
Percepción
La percepción es el proceso mediante el cual las personas toman contacto con el ambiente en que están inmersas, permitiéndoles la conexión con la realidad. Este proceso básico desempeña un papel fundamental para el funcionamiento de todos los demás procesos cognitivos. Dado que, en numerosas ocasiones, el procesamiento de la información comienza a nivel perceptivo, obviamente si éste no es óptimo el procesamiento posterior se verá negativamente afectado.
Las tareas implicadas en este proceso son fundamentalmente auditivas y visuales, al menos las que más se demandan en nuestro entorno social, pero evidentemente, también aparecen implicadas las que están en contacto con el resto nuestros sentidos.
Atención
La atención es el proceso que se encarga de seleccionar, vigilar y controlar aquellos estímulos que son de nuestro interés. Es imposible procesar todo nuestro entorno, por ello, este proceso focaliza sobre la información a procesar.
Este proceso básico adopta distintas formas, dependiendo de los objetivos que tenga el conjunto de tareas. De esa manera, podemos hablar de atención selectiva (filtrar información), focalización (procesamiento intenso de cierta información), cambio atencional (cambiar el foco a aspectos relevantes o novedosos de la información), atención dividida (cambiar continuamente el foco de una tarea a otra), o atención sostenida (mantener la atención durante tiempo prolongado) entre otros.
Memoria
Sin entrar en todos los aspectos funcionales que puede abarcar la memoria, ni en sus distintos tipos, debemos de señalar que la forma más básica de memoria (mantenimiento, codificación, almacenamiento, recuperación), es fundamental para el correcto funcionamiento del resto de funciones superiores.
En los diversos tipos de memoria que se conocen, intervienen un mayor número de tareas. Por ejemplo, en la memoria operativa o de trabajo, donde además está implicada la manipulación de esa información, o en la memoria semántica, donde pueden existir implicaciones de otras funciones superiores, como el lenguaje.
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